LA CRUDA REALIDAD DE LOS PESCADORES: EN PAPUDO SOLO PUDIERON TRABAJAR TRES DÍAS DURANTE JULIO

Las constantes marejadas y las malas condiciones del mar están mostrando una de las caras menos visibles del complejo invierno que enfrenta la provincia de Petorca: la difícil situación económica de los pescadores artesanales de Papudo y Pichicuy, quienes dependen directamente de poder salir al mar para generar sus ingresos.

El caso de Papudo refleja la magnitud del problema. Durante julio, los pescadores artesanales de esa comuna solo pudieron trabajar tres días debido a las condiciones marítimas.

La situación afecta directamente a 72 pescadores pertenecientes al Sindicato de Papudo y otros 13 del Sindicato Las Salinas. En total son 85 trabajadores y sus familias que han visto prácticamente paralizada su principal fuente de ingresos.

Pero el problema no termina en Papudo. Hace algunos días, el alcalde de La Ligua, Patricio Pallares, comentó a El Liguano Noticias que la situación que están enfrentando los pescadores de Pichicuy también es muy preocupante, producto de los extensos periodos en que las condiciones del mar han impedido desarrollar normalmente las faenas.

Cuando un pescador artesanal no puede salir al mar, simplemente no genera los mismos ingresos. Y cuando esta situación se prolonga durante semanas, el problema comienza a golpear directamente la economía familiar.

El impacto tampoco queda solamente en las embarcaciones. Menos jornadas de pesca significan menos productos disponibles y menor movimiento para compradores, comerciantes y otras actividades relacionadas con la pesca artesanal.

Ante este escenario, desde Papudo se solicitó que la situación sea considerada a nivel regional y que puedan evaluarse mecanismos extraordinarios de apoyo para las familias afectadas.

La alcaldesa Claudia Adasme advirtió que trabajar apenas tres días durante todo un mes resulta insuficiente para sostener a una familia y que, aunque las condiciones del mar no pueden controlarse, sí pueden buscarse alternativas para enfrentar sus consecuencias económicas.

Papudo y Pichicuy están viviendo una realidad similar. Detrás de cada aviso de marejadas hay embarcaciones que permanecen en tierra, jornadas sin pesca y familias que deben enfrentar semanas con ingresos mínimos.

 

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